BIBLIOTHECA AUGUSTANA

 

Don Juan Manuel

1282 - 1349

 

Libro de los estados

 

El primer libro

 

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[Capítulo LVII]

 

El lvii° capítulo fabla en cómmo el infante dixo a Julio que bien sabe que si un amigo sabe que (si) otro su amigo está en alguna quexa con sus enemigos, et aquel su amigo le viene ayudar et toma {70c} en esta venida afán o trabajo o miedo por poco que esto sea, pues lo libró de aquella quexa en que estava, que sienpre aquel su amigo estava commo en su prisión.

 

«Vós sabedes que si un amigo sabe que otro su amigo está en alguna quexa con sus enemigos, et aquel su amigo le viene ayudar et toma en esta venida trabajo o costa o afán o miedo, por poco que esto sea, pues él lo libró de aquella quexa en que estava, sienpre aquel amigo está (sienpre) commo en su prisión, por el bien et ayuda que del rreçebió, et toda su vida lo deve guardar et ayudar. Pues si omne deve fazer esto a otro su amigo, que es su egual, et por poca ayuda quel fizo, parad vos mientes que deve el omne fazer a Dios, que por lo(s) sacar de la muerte – que estava en poder del diablo – quiso andar tan grant camino commo a del çielo a la tierra. Et onde era libre quísose ençerar et meter en prisión, en el vientre de la vienaventurada virgen sancta María; et onde era Dios quiso seer omne, onde era sennor quiso ser siervo, onde era rrico quiso ser pobre, onde era poderoso quiso ser sin poder et meterse en poder ageno, onde era conplido de todos los vienes quiso aver todas las passiones commo otro omne, onde era duradero quiso ser mortal. Demás, por redemir los pecadores quiso en el su cuerpo sin manziella et sin pecado rreçebir tantas desonras sin ningún yerro nin mereçimiento.

¿Qué mereçió el su poderío et la su onra, por qué tan desonradamente et tan falsa, et con tal traiçión, de los suyos fue preso? ¿Qué meresçió la su cabeça ó estava el miollo quel dava sabiduría de Dios et de omne, et fue foradada con corona de spinas quel entraron fasta el meollo? ¡Et lo firieron con cannavera diziéndol quél adevinase quién {70d} le firiera! ¿Qué merescieron las sus orejas, que oyeron tantos falsos et mintrosos denuestos quel dixieron, llamándol fornezino? ¡Ay, qué fornezino el que avía a Dios por padre et a la virgen sancta María por madre! Llamábanle demu[ni]ado; ibeedes qué demuniado, el que oyendo el su nonbre, todos los demun[n]os tiemen et todas las cosas le obedeçen! Llamábanle encantador; ¡ay, qué encantador, que por el su poder fueron estroídos los encantadores et sus encantamientos! ¿Qué meresçieron los sus ojos que veían fazer en el su sancto et bendito cuerpo – et ayuntado de Dios et de omne – tantas desonras et crueles tormentos, et se vio así traído por los suyos et desanparado, de los otros tan desonrado; et bieron la coita que la virgen gloriosa, su madre, fazía por la su muerte, et tantas otras malas et doloridas vistas que ellos vieron? ¿Qué meresçieron los sus cabellos, que fueron messados, escarniçiéndol, et ensangrentados de la su misma sangre? ¿Qué meresçieron las sus mexiellas, que fueron negrecidas a palmadas por le fazer desonra et dolor? ¿Qué meresçió el su pescueço, que firieron muy desonradamente, dándol muchas palmadas? ¿Qué meresçieron los sus costados, que fueron acotados tan cruelmente? ¿Qué meresçieron los sus braços, que tan sin piadat fueron atados atrás? ¿Qué meresçieron las sus espaldas, que fueron tan cruelmente acotadas et atadas al madero de la cruz en que sabía Él que lo avían a poner? ¿Qué meresçieron las sus piernas, que fueron lasas et cansadas yendo a la muerte desonrada de la cruz? ¿Qué meresçió el su sancto cuerpo, que fue todo tormentado et a la çima puesto en la cruz? ¿Qué meresçió la su sancta voca et lengua, que sienpre dende salió verdat et buen consejo, que estando a la ora de la passion fue ofrecido a ella mirra et vinagre? ¿Qué meresçieron las sus manos, que fueron foradadas et fincadas en {71a} la cruz con clavos grandes et muy agudos? ¿Qué meresçieron los sus pies, que fueron trespasados, et foradados et fincados en la cruz? ¿Qué meresçió la su sancta alma, que fue arencada del su sancto cuerpo con grandes penas et con grant fuerça, et fue tentada del diablo a la ora de la passion? ¿Qué meresçió el su costado et el su coraçón, que fue avierto de una lançada de que salió sangre et agua seyendo ya muerto? Et otras penas et coitas que sufrió seyendo [en la cruz] non podrían contar.

¡Ay, cativos de christianos! ¿Cómmo non paramos mientes a esto que este Sennor Dios et omne fizo por nós? ¿Et cómmo olbidamos todo esto? ¿Et cómmo queremos perder quanto Él por nós fizo tan de balde? Ca si lo perdiésemos por otro grant plazer o por otro grant bien, aun non sería tan grant marabilla. Mas cate cada uno en su coraçón et fallará que en este mundo nunca un día pasará sin pesar et sin cuidado de mal, et por un plazer que aya avrá muchos pesares. Pues ¿por qué queremos perder quanto este Sennor por nós fizo et quanto vien nos tiene aparejado en el paraíso consigo, et queremos aver las penas del infierno et la conpania [    ]?

Et [a]sí, Julio, tengo que si qualquier omne está en este peligro muy más lo puede estar el enperador, por quanto más bien le fizo Dios que a otro omne. Et otrosí, quando paro mientes a quántas cosas a de fazer, et entiendo quanto grant entendimiento conviene que aya para saber amar et temer a Dios et fazer aquellas cosas que deve. Porque sabe que cómmo quier que Él sea muy piadoso, que tan justiçiero et tan derechurero es que ningún yerro non dexará sin pena. Por ende lo deve amar por quanto piadoso et quanto justiçiero et quánto bueno es, et por quántos vienes le fizo. Otrosí temerle deve por el grant poder para lo desfazer quando quisiere et para le dar pena por sus yerros.

Otrosí a mes{71b}ter grant entendimiento para fazer las obras que deve. [Et] estas obras son de tantas maneras que me paresçen muy graves de guardar. Ca el enperador deve primeramente guardar a Dios, commo es dicho, et después las sus eglesias et las personas dellas. Otrosí deve guardar a sí mismo et a su onra et a su estado, et después a su muger et a sus fijos, et después a sus hermanos et a sus parientes, et después a los grandes omnes del inperio – así commo rreys, et príncipes, et duques, et condes, et marqueses – et otros grandes omnes, commo rricos omnes et infançones, et cavalières et escuderos, et sus ofiçiales, et todos los otros omnes del pueblo. Et commo sabrá mantener su enperio en justiçia et en paz. Et commo se sabrá parar a la guerra, sil acaesçiere, tanbién por tierra commo por mar. Et commo sabrá sallir della, guardando su onra et su pro. Et commo sabrá acresçentar su tierra et sus rendas con derecho. Et commo sabrá partir su aver, dando lo que deve et commo deve. Et commo sabrá fazer eng uisa que sea amado et reçelado de los suyos. Et commo sabrá tomar los plazeres que deve, así commo en comer et bever, et do[r]mir, et bestir, et trebejar, et caçar caças de montes [o] con aves, et cantar, et oír est[r]umentes, et todos los buenos plazeres et aguisados. Et fazer todo esto en manera quél sea loado de las buenas gentes, et quel non puedan con razón travar en ello.

Et porque si el enperador todas estas cosas non guarda, et yerra en todas o en qualquier dellas, que más le será levado a mal qualquier dellas que yerre, que será loado por muchas de las buenas que faga commo deve. Ca çierto cred que quanto el omne es de mayor guisa, tanto le paresçe peor el yerro que faze et más jubgado es de las gentes. Ca los grandes se{71c}nnores así son commo sennal a que todos paran mientes. Et demás, que tal o tales yerros puede fazer en estas cosas que será muy grant peligro para la su alma, que es la principal cosa para que él fue criado.

Et por ende vos ruego que pues me dezides que el estado de los enperadores es mejor que los otros, que me dedes manera commo pierda dubda de los yerros en que pueden caer en estas cosas.»